¿Quiénes eran en realidad ‘Los favoritos de Midas’? ¡¿Los Minions?! Jack London tiene la respuesta

‘Los favoritos de Midas’ es una serie de Netflix que esconde más de lo que imaginas. Descubre sus intenciones y fondos con nosotros.

Víctor Genovés, un millonario solitario y taciturno, recibe una misteriosa carta en la que alguien que se hace llamar «Los favoritos de Midas» le exige una desorbitada cantidad de dinero. Si no cumple, morirá una persona inocente elegida al azar.

Ésa es la premisa de la que parte Los favoritos de Midas, una miniserie de Netflix disponible desde el 13 de noviembre, dirigida por Mateo Gil (Las leyes de la termodinámica) y escrita por él y Miguel Barros. Pero la idea no es suya, sino que la toman prestada de un relato que Jack London escribió hace casi 120 años, The Minions of Midas, y que Jorge Luis Borges tradujo como Las muertes concéntricas

Lo puedes leer aquí en su versión original; sus adaptaciones al castellano se encuentran fácilmente en la red tecleando el título. Léelo sin temor, no te va a destrozar la serie. Gil toma la idea, pero la amplía y le da vida propia. Si has visto el tráiler, ya sabes que no es una serie de época; que la acción tiene lugar en un Madrid preapocalíptico y no en la agitada California de principios del siglo XX. Sin embargo, la trama, o la idea en la que se basa la trama, funciona igual de bien. El tiempo no hace que cambien los motivos universales que nos empujan a todos a buscar lo que queremos, ya sea dinero, un amor apasionado o un mundo más igual y justo.

Los minions americanos de principios de siglo XX

Jack London publicó The Minions of Midas en 1901, cuando ya llevaba años siendo un socialista convencido. Fue muy pobre, hizo todo tipo de trabajos mal pagados, llegó incluso a probar suerte con la fiebre del oro, aunque lo único que consiguió ganar fue el escorbuto y perdió cuatro dientes. Se dio cuenta que la verdadera pobreza de los trabajadores estaba en su terrible futuro, si no se unían para lograr sueldos justos y una vida digna. London creía en la hermandad de los hombres prometida por el socialismo, aunque profesaba una inclinación hacia el individualismo que el marxismo nunca habría aprobado.

The Minions of Midas refleja este conflicto: el individuo no es nada sin el grupo, pero es él quien toma las riendas de su vida y el que decide si quiere luchar solo o en equipo. Jack London siempre estuvo muy interesado en el estilo de vida de los ricos, y en esta historia ideó un grupo anarquista llamado Los esbirros de Midas (los «sicarios» que eligió Borges, los «favoritos» en la serie) que extorsionan a un magnate rico. El cuento muestra lo poco que se valora la vida por ambas partes: por un lado, «los sicarios» no muestran ningún remordimiento por las víctimas inocentes que matan para presionar al millonario, quien a su vez, impertérrito, no cede ante nada.

Jack London
Foto: WIKIMEDIA COMMONS

Paradigmas

El siglo XX es para London una época de optimismo. El cambio de siglo marca para el autor el final de una época oscura y el inicio de un nuevo régimen. La llegada de un mundo mejor. De justicia social en los que se llegará a la libertad, la igualdad y un reparto equitativo de la riqueza.

No sé si se daría cuenta de su ingenuidad, ya que murió antes de la Revolución rusa y de que la teorías marxistas se pusieran en práctica.

Así, en The Minions of Midas, London se las apaña para combinar sus principios socialistas, basados en la cooperación en lugar de la competencia, con las teorías darwinistas de la supervivencia del más apto tan defendidas por los teóricos capitalistas. De alguna forma reconcilia el anarquismo con el darwinismo social, a través de las cartas de «los sicarios». Razona que los más poderosos ahora no son los más fuertes –ya no se domina con la espada–. No, los que más probabilidades de éxito tienen en este nuevo siglo XX son los que desarrollan el cerebro.

Los favoritos de Midas Serie
Foto: Netflix / Cortesía

Los Favoritos en un Madrid distópico

La serie es mucho más compleja que el relato. Y es lógico. Hay más personajes, más historias. Aquí hay padres, madres, jefes, hijos, vecinos, políticos, banqueros, ricos muy ricos y mucho antisistema, un equipo de investigación policial, y como telón de fondo un conflicto en Siria. Hay trama amorosa, suspense, escándalos económicos y giros de guión inesperados. Vemos disturbios en toda Europa y en España con motivo del descontento social por el inminente colapso del estado del bienestar. Hay brutalidad policial y hay unos cuantos cadáveres.

Lo que no hay es el optimismo que siente London por una nueva era, sino más bien irritación y hasta desesperación ante una brecha cada vez más grande que separa a muchos pobres de unos pocos ricos. Este siglo es quizás tan convulso como el anterior, pero los «favoritos» de Gil no tienen la conciencia social de los minions de London. Los favoritos no son miembros del proletariado intelectual que han decidido actuar después de un completo estudio de la economía social y que utilizan la extorsión, únicamente, como una forma de obtener el capital inicial para su revolución social. Los motivos de los «favoritos» no son tan altruistas, de hecho repiten hasta la machaconería la máxima, tan celebrada entre los neoliberales, de que sólo sobrevive el que mejor se adapta.

Crítica

Los favoritos de Midas supone una crítica a un sistema podrido en el que hasta los individuos más íntegros tienen sus debilidades y acaban absorbidos por la maquinaria del poder corrupto contra el que pretenden luchar. La trama se desarrolla por derroteros nunca imaginados por London, pero vuelve repetidamente al tema principal. Todo es cuestión de adaptación y supervivencia.

Comparte con el relato la misma cuestión moral, ¿cuánto vale para ti la vida de un inocente?, que también se traduce a ¿hasta dónde llegarías tú para evitar una muerte? o a una cuestión ética más amplia: ¿acaso no acaban tus valores morales justo donde empiezan tus intereses?. Casi, casi pasamos del Midas de Jack London al Fausto de Goethe. Juegos filosóficos aparte, la serie es compleja, puro giro argumental. Quizás peca de folletinesca, de haber tratado de meter demasiadas cosas en la trama, entre ellas una historia de amor un tanto ridícula. Se tocan muchos palos, pero no se profundiza en ninguno.

Los favoritos de Midas Jack London
Foto: THE BANCROFT LIBRARY. UNIVERSITY OF CALIFORNIA, BERKELEY / Cortesía

Jack London, imperecedero

Aprovechamos para rescatar la obra de Jack London, cuya vida fue tan azarosa como la de sus personajes. Su obra se nutre de sus vivencias: viajero infatigable, aficionado al alcohol y adicto a la lectura. Fue marino, buscador de oro, cazador, minero, vagabundo y boxeador. Se hizo escritor harto de trabajar como un esclavo por un salario irrisorio, tras la experiencia fallida de enriquecerse en las minas de oro.

Escritor prolífico que tuvo un éxito fulgurante no sólo por su talento, sino porque su producción coincidió con el auge de las revistas. Escribió en sus 40 años de vida más de 50 obras, tanto ensayo como ficción. Muchas de sus novelas las leí de niña como género de aventuras. Eran versiones castradas de las originales, desprovistas de todo alegato socialista y anticapitalista. Si es tu caso, te recomiendo una relectura.

Son fantásticas, La llamada de lo salvaje (maravillosa la edición de Nórdica con ilustraciones de Javier Olivares) y Colmillo blanco. Ambas nos llevan a la fiebre del oro del Yukón. O Lobo de mar, una novela psicológica en la que el superviviente de un naufragio queda bajo el yugo del poderoso y sádico capitán de barco que lo rescata.

Su ensayo Cómo me hice socialista es enternecedor y esclarecedor, y en su novela distópica, El talón de hierro, el autor explica cómo las duras condiciones obreras son producto de la concentración de poder económico, mediante la creación de monopolios y trusts. Parece una profecía de lo que estaba por llegar en el siglo XX.

No obstante, en mi opinión, lo que realmente no tiene desperdicio son sus relatos, recogidos desde 2017 en una obra publicada por Reino de Cordelia que consta de tres volúmenes, Cuentos completos, traducidos por Susana Corral y acompañados además de ilustraciones para las letras capitulares de María Espejo.

Obra compilada

La edición consta de 197 historias cortas recopiladas cronológicamente por la Universidad de Stanford que reflejaban las vivencias de London pero también sus ideas políticas, sus intenciones y su visión de la vida. Como explica Jesús Egido, responsable de la edición y del prólogo, London aborda temas como el suicidio, el alcoholismo, el juego, la vejez, la locura, la revolución, la ecología, el boxeo, los mitos, la corrupción, el trabajo infantil, las fantasías extraterrestres, el amor en todas sus formulaciones, la psicología humana y animal, la explotación racial y sexual, la experimentación científica, la vida en el mar, el socialismo, la guerra, la naturaleza o la escritura. Casi nada.

Jack London murió un poco como vivió: deprisa. Sin mirar atrás. No se sabe si se suicidó o simplemente se pasó con la dosis de la morfina que tomaba para aliviar los dolores de la uremia que padecía. En cualquier caso, su legado sigue con nosotros, sólido e imperecedero, como nos acaba de demostrar Netflix.

No sé por qué Mateo Gil ha traducido Minions como «favoritos», aunque el final de la serie me da una pista, pero si alguien quiere saber por qué Borges tituló el relato Las muertes concéntricasaquí la magnífica explicación de Tomás Bernal.

Por Rosa Martí

La entrada ¿Quiénes eran en realidad ‘Los favoritos de Midas’? ¡¿Los Minions?! Jack London tiene la respuesta se publicó primero en Esquire.