La importancia de llamarse Shakira: Pies descalzos y la subestimación del pop femenino

Pies Descalzos es un suceso musical clave para abrir conversaciones sobre cómo una artista adolescente latina moldeó a una nueva generación.

Por Aleks Phoenix

En la misma semana que se celebró el ochenta aniversario de John Lennon y las redes se inundaron con lamentos por la muerte del legendario Van Halen, un suceso que se juzgaría por muchos como inequiparable con la grandeza de estos dos genios de la música también aconteció en la esfera musical: el Pies Descalzos de Shakira cumplió 25 años.

¿Y por qué la osadía de citar, en un mismo párrafo, al mesías de los soñadores y a uno de los mejores guitarristas de la historia al lado del álbum de la colombiana? Porque, en su debida proporción y época, los tres son figuras que han moldeado y educado musicalmente a generaciones enteras, marcando hitos en la industria e influyendo en todo un linaje de nuevos creadores que les sucedieron. Sin embargo, es evidente cuál de los tres merecería la mayor descalificación o cuestionamiento sobre su estatus de culto o cuál sería el primero en ser desestimado como mera “música pop adolescente”.

Cuatro años antes de que Britney Spears reformara el concepto de “princesa del pop” y se posicionara como el primer fenómeno mediático de los dosmiles, los millenials latinos tuvimos a nuestro propio ícono musical en Shakira. Para toda una generación de niños y adolescentes a punto de cruzar a la adultez, su álbum debut Pies Descalzos (en realidad el tercero en su discografía, pero el primero en posicionarla como acto internacional) significó, en términos de iniciación musical, lo mismo que para muchos de la Generación X fueron Caifanes, Café Tacvba, Soda Stereo o La Maldita Vecindad. Todos ellos, incluida Shakira, tienen un MTV Unplugged. De los cinco, sólo Shakira ostenta el título de ser el primer acto completamente en español en transmitir su acústico a una audiencia norteamericana en el canal.

Shakira Pies Descalzos 25 aniversario - 90s
Foto: Karin Cooper

Un sonido propio

A diferencia de sus dos álbumes anteriores, que resultaron en fracasos comerciales y pusieron en riesgo su contrato de tres LP con Sony, Shakira tomó el control creativo y la producción de Pies Descalzos con tan sólo 18 años.

Así, en el mismo año que vio nacer el tercer álbum también de su homóloga canadiense, Alanis Morrisette —Jagged Little Pill, otro definitivo del paisaje sonoro noventero—, Pies Descalzos llegó a los anaqueles un 6 de octubre de 1995. En veinte días, se habían vendido cincuenta mil copias: «Eso era otra cosa diferente, eso era un sonido propio. Y nosotros empezamos a vender música como no habíamos vendido antes», recuerda el ex-presidente de Sony BMG Colombia, Carlos A. Gutiérrez.

Tanto Shakira como Morrisette apostaban por un estilo de pop más desenfadado, orientado hacia el rock, el folk y la agresividad diluida del post-grunge de la época que adoptarían también Natalie Imbruglia, Sheryl Crow, Meredith Brooks o ya en los dosmiles, Avril Lavigne y Pink. Pero en este paisaje de chicas pop-rockeras emergentes, Shakira era la única cantando en español, alejada de los clichés folclóricos que definieron otros éxitos femeninos importados de latinoamérica como los acentos tropicales de Gloria Estefan o el tejano de Selena. Aún así, Shakira mantuvo presentes sus raíces sudamericanas en el sonido irresistible de Pies Descalzos, incorporando brochazos de reggae, mariachi y bossa nova, guitarra en mano y armónica en labios para complementar. «En ese tiempo, Colombia no tenía una escena pop» —recuerda Shakira— «Mucha de la música que sonaba en las radios, hecha por artistas locales, era folclórica, tropical y yo quería hacer rock y canciones pop y no había un escaparate para eso».

La solidez de un álbum

Dónde estás corazón’ sería la canción que le aseguraría la credulidad de Sony Music para costearle el disco, luego de que el track fuera incluido en una compilación de artistas latinos llamada Nuestro Rock y probara ser una explosión inédita en las radios colombianas. Recientemente, durante un repaso de Pies Descalzos por su 25 aniversario, la misma Shakira aseguró que el video de ‘Dónde estás corazón’ fue el primer audiovisual grabado en formato de cine para un artista pop en Colombia: «A la música pop en ese momento no se le ponía mucha atención y los cantantes de pop teníamos que hacer nuestros videos con formatos televisivos». Después vino ‘Estoy aquí’ como primer sencillo oficial, su primer tema en entrar a las listas estadounidenses donde alcanzó el número 1 en el Billboard de pop latino.

Y vaya que muchos artistas quisieran entregar la solidez de un álbum debut como Pies Descalzos: un tratado a once canciones, sin desperdicios ni rellenos, sobre el descubrimiento del amor y la melancolía, pero también sobre los dilemas morales, las imposiciones sociales y hasta el aborto.

Y desde esa cándida, legítima e indiscutible visión femenina de la realidad, Pies Descalzos resultó ser el cassette o el disco que muchos escuchamos por primera vez en rewind en nuestro estéreo o nuestro discman. Su lirismo arrebatado, colmado de metáforas, hipérboles, sinécdoques y referencias bíblicas nos introdujo a conceptos que aún ni entendíamos o que apenas comenzábamos a asimilar como la nostalgia, el deseo y la desobediencia. En Pies Descalzos están las primeras letras que aprendimos de memoria y transcribimos de oída a nuestros cuadernos de raya; fue la primera vez que escuchamos sobre Alejandro Magno, Botero, el Partenón, la Mona Lisa o el pecado original (tú mordiste la manzana y renunciaste al paraíso…). 

Y así, en un par de años, Pies Descalzos se convirtió para Shakira en el sueño de todo artista emergente: consolidarse como un acto exitoso tanto en su tierra natal como en el mercado global, cantando en su idioma y escalando las listas de decenas de países hasta convertir su debut en disco de Platino, con la lealtad intacta a su estilo personal.

Shakira Pies Descalzos 25 aniversario - fiesta
Foto: Art Zelin / Getty Images

Impacto cultural

Y a pesar de todo lo anterior y de los hechos nada despreciables que avalan el lugar clave de Pies Descalzos dentro de la historia de la música en español y como emblema de una generación entera, uno termina en discusiones bizantinas para acreditar el impacto cultural de un disco como este. “Es que Shakira no aplica”, “es que cómo comparas”. Quizás porque, en esencia, se trata de un disco pop —como si los grandes íconos y referentes de la música no formaran parte también de la cultura popular— o quizás porque se trata de un disco producido por una chica adolescente, sin grandes nombres involucrados, y que no innovó precisamente en la creación de un género musical nunca antes visto. Pero indiscutiblemente la parte revolucionaria de Shakira está en el mérito de su liderazgo latino sin precedentes, su legado fincado a su autenticidad, su posicionamiento que ha servido de parteaguas para otros artistas del continente, incluso abriendo al mainstream géneros latinos nuevos como el reggaeton antes de que un Maluma o J Balvin dominaran las listas. Y todo eso ha sido posible gracias a la robustez y potencia de su debut.

Ya sea la brecha generacional o la condescendencia al pop producido por mujeres lo que derive en la subestimación de actos como Shakira —o la cuestionable calidad sustancial de sus últimas producciones—, reivindicar el lugar de Pies Descalzos como suceso musical es clave para abrir conversaciones sobre la forma en la que una artista adolescente latina moldeó a una nueva generación de escuchas y artistas por igual.

Hablamos de Cerati desde un lugar solemne y de admiración, ¿pero no nos acercamos con la misma credibilidad a las canciones que co-produjo y co-escribió con su amiga colombiana para su Fijación Oral? Como si ambos no se hubieran mirado como iguales en el estudio de grabación, como si ambos no representaran dignamente a la comunidad creativa latinoamericana.

Reconocer a una mujer del pop

Cuando la directora, guionista y actriz británica Emerald Fennell habló sobre la inclusión de ‘Toxic’ de Britney Spears en su opera prima estrenada en Sundance, Promising Young Woman, dijo: «Una frecuentemente se encuentra con que la música pop, principalmente la cultura pop que le gusta a las chicas jóvenes, es tratada con sarcasmo o como ‘gusto culposo’. Y en cierta forma quería dejar en claro que todas estas cosas que pensamos como bobas o que nuestra cultura desdeña como la ropa, el maquillaje, la música pop, cosas que muchas mujeres disfrutan, merecen ser tratadas en serio». 

¿Por qué no reconocer el debut de una cantautora colombiana adolescente a 25 años de su lanzamiento con el mismo ímpetu que a otros ídolos masculinos? Hoy, a los mismos 18 años de la Shakira de entonces, una Billie Eilish, productora y cantautora, deja su huella también para una nueva generación. Quién sabe, quizás hoy, como entonces, una niña/niño con un corazón roto podría escuchar ‘Antología’ o ‘Quiero’ y decir «por primera vez una canción habla por mí».

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